martes, 16 de abril de 2013

23.- Clases de muerte



23.- Clases de muerte

 La muerte primera es aquella que separa el alma del cuerpo, es donde dejamos de existir o de estar presentes en éste mundo, pues el cuerpo material vuelve a la tierra, y el alma va a su destino eterno según lo visto anteriormente.

 La segunda muerte, mencionada en el Apocalipsis, es aquella que separa el alma de Dios, de Su Espíritu, y es donde el alma deja de existir, ser y estar en Dios, pasando a estar ausente en Dios, y por ello, a sentir-padecer-tener ausencia de Dios en sí, que es la muerte eterna.

 La muerte primera es irremediable, salvo ejemplos como el de Lázaro y otros que hay mencionados tanto en el antiguo como en el nuevo testamento, (y otros muchos que pueden leerse en revelaciones privadas como las recibidas por María Valtora y Giuliana Crescio), donde por Milagro Divino, el alma vuelve al cuerpo, y éste cobra vida, volviendo también el alma a éste mundo terrenal-material, para luego volver a morir definitivamente y salir hacia su destinación eterna.

 La muerte segunda, en principio es irremediable, pero, por el Perdón Divino y el Don de la Salvación, puede ser ‘curada’, eliminada, purificada, extirpada, podemos acceder a la “Resurrección”, y ser rescatados, Redimidos, sacados de las garras de la muerte, volviendo a la comunión con Dios, y por ello, a la Vida Eterna-Espiritual.

 La segunda muerte nos alcanza por herencia en el instante mismo de la concepción, es defecto congénito, luego avanza como cáncer espiritual durante el paso por el mundo si no la remediamos, si no nos convertimos y no empezamos a buscar la comunión con Dios como remedio, y la renuncia a la rebeldía-voluntad propia como la peste misma y la causa de que aumente la muerte su poder-presencia-reinado en nosotros.

 El Señor Vino por Vez Primera al mundo para obrar la Salvación, para vencer a los enemigos espirituales, y Viene por Vez Segunda para darnos el Fruto de esa Obra, Redención, para hacer efectiva la Salvación, para donarnos la Vida Eterna, y lo hace en forma personal a cada uno, llamándonos por el propio nombre, y lo hace en forma general porque es para todos Que Viene-Vuelve en estos tiempos.

 La muerte mística es aquella en la que el alma renuncia a sí misma, a la propia voluntad, para colaborar en Que Se Haga y Que Triunfe la Voluntad Divina en su vida, para Que Dios Viva-Reine, este Presente, pasando así el alma a tener Vida Eterna, Espiritual, Sobrenatural.

 La muerte mística, separa a la persona de los demonios, de la carne, del mundo y de la muerte eterna, introduciéndola por completo en el Reino de Dios estando aun de paso por el mundo, porque vive, existe, camina en Presencia de Dios, su vida-paso por el mundo, la persona lo hace en Dios, caminando en Su Luz, en comunión perfecta y total con Él, por seguir al Señor en El Camino de la Revelación de Su Voluntad Divina.

 La muerte mística, no ocurre en un momento, sino que es progresiva y la va recibiendo la persona como remedio al ir aceptando la Voluntad de Dios y renunciando a la propia. La muerte primera ocurre en un instante aunque a veces avance durante una prolongada agonía. La muerte segunda avanza desde la concepción si no se la remedia y se impone con los actos de rebeldía, odio y rechazo a Dios, elección de sí, vicios, corrupciones, perversiones, etc.

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