lunes, 15 de abril de 2013

20.- Predestinación



20.- Predestinación

 La Predestinación, es el Designio de Dios que expresa su Voluntad de que todas las almas se salven, es decir, que, habiendo pasado la prueba, entren en El Cielo, vivan en comunión con Él compartiendo su Gloria, permaneciendo para siempre en la Bienaventuranza, siendo así herederos de la Vida Eterna, en definitiva, que sean amadas por Dios.

 Dios Es Amor y no puede, ni quiere dejar de Amar, porque no puede, ni quiere deja de Ser Quien Es, o sea, Dios. Somos nosotros quienes no nos dejamos amar por Dios y luego dudamos de su Amor. Somos nosotros los nenes caprichosos que debemos aprender a dejarnos Amar por Dios, porque su Amor, nos educa, forma, purifica, hace crecer y madurar, evolucionar espiritualmente.

 Muchos se confunden y creen que ser amados por Dios implica ser adulados, adorados, obedecidos, servidos, etc., mientras se comportan como zánganos, o como los reyes de este mundo de tinieblas.

 El paso por el mundo, la estadía en el tiempo, es para aprender a amar a Dios, a sí mismo y al prójimo, es para crecer y madurar en el amor y en la voluntad de amar, y justamente en esto consiste la prueba, amar a Dios por sobre todo y todos, especialmente antes que a sí mismo.

 Amando a Dios como es debido, superando la prueba, veremos que hemos amado a Dios, pero, que nos hemos amado a nosotros, y también al prójimo, como es debido, porque al amar a Dios por sobre todo y todos, obedeciéndolo, confiando en Él, creyendo en Su Amor contra toda prueba y tentación que el enemigo y el mundo nos quieran imponer, o en las que la carne y la muerte nos quieran hacer caer, buscamos el Verdadero y Eterno Bien tanto para nosotros como para el prójimo, amándonos y amándolo como es debido.

 Dios Es Bueno, no quiere el mal para nadie, ni crea almas para que se pierdan, al contrario, Él Mismo Se Hizo hombre sin dejar de Ser Dios para Salvar, Redimir, a la humanidad, aun a los que Él ya sabía en ese instante que, a pesar de todo, irremediablemente se perderían.

 Dios no ha predestinado a nadie a la perdición, sino a la salvación, y la prueba es, justamente, la elección que cada uno hace, el modo de vida que elige en el mundo y que es principio de lo que será toda su eternidad.

 Nosotros elegimos si queremos vivir-convivir con Dios ahora y para siempre, o sin Dios, haciendo caprichosamente lo que se nos antoja ahora y para siempre. considerar que tenemos enemigos espirituales que nos odian y que quieren  nuestra perdición, por ello nos persiguen, tienden trampas y quieren hundirnos ya desde ahora en la perdición eterna, incluso engañándonos al hacernos creer que es culpa de Dios para huyamos de Él, lo depreciemos y nos perdamos en tinieblas eligiendo así la perdición eterna.

 El plan original de Dios era que hiciésemos camino juntos ascendiendo, creciendo en amor, perfección, espiritualidad, pero, intervino el adversario y produjo una separación, impuso por medio de la trampa del pecado original que lo adorásemos a él, dándole satisfacción a su capricho haciéndonos creer que nos adoramos o dedicamos a nosotros y que nos hacemos amar.

 La predestinación original del plan de Dios, era que la humanidad pasara sobre la tierra creciendo en amor, tendiendo al Cielo, pero, habiendo tropezado y quedado bajo el yugo-lazo-engaño del adversario, quedó la humanidad tendiendo al infierno bajo la autoridad de un mal patrón, satanás, el primer ángel caído, rebelde.

 La Primera Venida del Señor fue para rescatar a la humanidad y abrirle un Camino de Salvación, para remedir tal situación. La Segunda Venida del Señor es Para Dar la Salvación definitiva, para que ahora mismo comencemos un camino de ascenso y venzamos con y por Él a los enemigos espirituales dedicándonos a crecer o evolucionar espiritualmente, en el Amor, en la Verdadera Perfección, en Espiritualidad.

 Cada uno elige su destinación eterna, porque la Predestinación de Dios Es la Salvación y El Don de Dios con las Dos Venidas del Señor es para que nos Salvemos, mientras que la perdición es capricho y maldad de satanás, y capricho, maldad y estulticia humana.

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